Corea del Sur: su éxito económico y sus chaebols

Corea del Sur es una de las naciones económicamente más potentes que existen en la actualidad. Sin embargo, es un caso muy especial en la historia, ya que hasta la década de los 60, esta nación era de la más pobres y menos desarrolladas del mundo. Más allá de ser el país de donde vienen las poderosas Samsung, LG, Hyundai, Kia, o ser una de las sedes del Mundial de fútbol en el 2002, o la tierra de Gangnam Style, Corea del Sur guarda una historia compleja que al parecer es un modelo exitoso que hasta cierto punto se convierte en algo imitable.


En el año de 1953, tras una guerra que dejó más de 2 millones de muertos, Corea se divide en dos partes y hasta el momento mantiene esta separación. El lado norte del país era desarrollado, rico y tenía fábricas. Por su parte, el sur era pobre, su economía sobrevivía básicamente de lo producido en el campo. Con este panorama, quién podría imaginar que pocas década posteriores, el panorama se convertiría en exactamente lo contrario.


Parch Chun Hee, uno de los dictadores militares que tomó el poder de Corea del Sur, se encontraba con un país quebrado, subdesarrollado y prácticamente sin futuro. Así que en el año de 1 961, reúne a las pocas familias adineradas y dueñas de la menesterosa industria que tenía el país. En esta reunión se marca un hecho histórico, ya que fue aquí cuando se sembró la semilla del progreso. Parch les dice a los empresarios que necesita inversión en su país, para lo que era necesario abrir el camino a las facilidades que los emprendedores necesitaban. Se debe recordar que Corea no tenía una salida fácil de la pobreza y si era necesario tomar decisiones para abrir el paso a las exigencias de los empresarios, pues se debía correr el riesgo. Así que el dictador coreano se da cuenta que era indispensable impulsar a aquellos que sabían producir dinero, pero se lo debía hacer a gran escala para que el dinero llegue a toda la nación.


Parch estaba dispuesto a dar lo necesario para que se inicien las inversiones, de este modo les dice: ¿un año ustedes no pueden pagar impuestos? ¡tranquilos! No los paguen. ¿Qué necesitan un crédito del extranjero para iniciar una nueva industria? ¡no se preocupen! Si ustedes no pueden pagar el crédito, el Estado asumirá la deuda. ¿Subvenciones para los empresarios? ¡claro que sí! Todos los que necesiten para poder enrumbar al país hacia la industrialización. Pero aún faltaba lo principal: apertura al comercio exterior, dando estabilidad jurídica, impuestos bajos e incentivos fiscales para promover la inversión.


De esta manera surgen los famosos “chaebols”, que es el sobrenombre que recibe un puñado de alrededor de 100 familias poderosas. De estas surgen las empresas mencionadas al inicio de este texto. Tal es su poder en Corea, que para tener una idea, Samsung no sólo vende tecnología, además es dueña de la aseguradora más grande del país, también de una de las constructoras poderosas; o el caso de LG que es la encargada de la distribución de Coca Cola en el territorio coreano.


Estos grupos familiares exigieron también un cambio en la educación, transformándola a que sea de calidad y de nivel competitivo en el mundo. Tal es la exigencia que tienen los jóvenes en el país, que los chicos son verdaderas “calculadoras humanas”. Al igual que en China, los días previos a los exámenes de ingreso a las universidades, todos son solidarios con los jóvenes y está prohibido generar bulla en las ciudades, con el objetivo de hacer que se puedan concentrar mejor en su preparación para rendir el examen y así alcanzar un cupo en una prestigiosa universidad. Sin embargo; el modelo de estudios está planificado para que los universitarios aspiren obtener buenas calificaciones y ser tomados en cuenta para alcanzar un buen cargo en las empresas de los chaebols. La aspiración principal de la juventud coreana es llegar a ser un gran gerente de las empresas de su país. ¿es esto positivo?


Aquí es cuando surge la discusión. Dar el impulso a las familias ricas en los años 60 fue la mecha para que Corea del Sur se enrumbe hacia el éxito; pero, convertirse en el activo principal de la nación ha hecho que no se genere tanto el espíritu emprendedor en este país asiático. Por suerte, en los últimos años, varios universitarios coreanos que han estudiado en Estados Unidos y Europa, han regresado a su país con otra visión de la realidad, y han empezado a crear empresas, dejando de lado esa aspiración generalizada de llegar a ocupar cargos altos en los chaebols.


Puede llegarse a decir, como Maquiavelo “el fin justifica los medios”, y a primera vista se observa que a Corea le sirvió este camino para salir del subdesarrollo. Sin embargo, hay algo detrás de este gran caso de estudio, y es que hay una burocratización muy alta entre chaebols y el gobiernos. De acuerdo a lo que se encuentra en textos, el celular más vendido del mundo es de marca Samsung, pero este negocio casi no resulta rentable para la empresa por ciertos pagos que se deben realizar al Estado.


De esta manera, para concluir, se debe indicar que el impulso a los empresarios es indispensable para un país. Al igual que para una persona que tiene las condiciones físicas para alcanzar la medalla de oro en las olimpiadas, a quien se lo debe potenciar mediante entrenamientos para que sus condiciones natas se potencien y alcance la presea, un empresario también puede tener condiciones de nacimiento que le permitan desarrollar éxitos económicos que pueden beneficiar no sólo al joven empresario sino al país por generar oferta de trabajo. A pesar de esto, no se puede cerrar el círculo de éxito a unos pocos, sino que se debe impulsar a la mayor cantidad de gente para que emprendan negocios pequeños, medianos o grandes, al final de cuentas, todos suman para el progreso de un país.


Francisco Alarcón

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